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HOMEOPATÍA PARA TRATAR CRISIS DE TODO TIPO

La ansiedad es un síntoma que muchas veces es difícil de percibir. Una persona puede decir que algo le pasa, o que no se siente bien, pero no sabe definir a ciencia cierta qué es lo que verdaderamente le ocurre... simplemente “no anda bien”...

Podría decirse que “ansiedad” es como una inquietud anímica o perturbación agitante, tensión o especie de presagio de que algo va a suceder... Pero ¿qué?

Se dice que si la ansiedad se profundiza se convierte en temor, y si éste persiste va a su grado superlativo: el pánico...

Este sentir puede persistir en el tiempo y hacerse más marcado en la persona, constituyendo incluso un rasgo de personalidad... Y entonces pueden suceder dos cosas: o que esto sea una  manera de ser de la persona o que se agigante como un padecer, como algo que la hace sufrir día a día.  

Entonces la persona se sube a su propia vorágine.  ¿Cómo te sentís?, le preguntan. Tenés mala cara hoy, ¿dormiste bien? Y acá andamos, tirando.... para no aflojar...

La situación de tensión interna puede ir empeorando paulatinamente, las cosas empiezan a irle mal... A veces se asocia a la desesperación en una situación de extrema ansiedad, o la de tener la sensación de una bola o nudo en la garganta que denominamos angustia.... Puede generar incluso una situación de estancamiento o fracaso aparentemente inexplicable en su vida.

Si se ataca a tiempo el "mal" y se consigue una mejoría reconfortante muchas veces puede revertirse este proceso. Respecto de esto último conviene decir que muchas veces la persona sola no puede salir de su propio laberinto y es justamente a partir de pedir ayuda a tiempo cuando lo que parece no revertir genera las bases de una situación de alivio.

Siempre uno intenta salir por sus propios medios. Quizás más o menos conscientemente. Muchas veces se  cree estar en un camino de salida, pero cuando la situación clarea un poco más lo que antes era ilusión se convierte en caída, y la desilusión golpea duro.

Muchas veces se llega a este estado habiendo atravesado un “mal entendido”. Pero esas ideas que quedan mal estacionadas en el alma, comienzan a hacer ruido, y el ruido ensordece.

Lo disarmónico, lo incierto, lo impreciso, obnubila, y el cartel verde que dice “salida” no se ve…

Podría decirse que aunque nos equivoquemos la intención es de inicio buena. Uno intenta escaparse de lo que le agobia. Intenta zafar como se pueda, por los medios que sean. Pero la cosa no es tan sencilla, ya que luego de un cierto tiempo de estar acantonadas en uno un conjunto de ideas desarmonizantes, estas se convierten en base para situaciones que gradualmente nos llevan a un grado mayor de tensión, de inquietud, de agobio, de ansiedad, de nudo.

¿Puede comprenderse semejante situación laberíntica? ¿Puede incluirse todo tipo de ideas forma que hacen semejante ruido en nuestro interior? ¿Puede ponerse todo en una misma bolsa?

Lo que parezca poco tener que ver, aquello que muchas veces dejamos “para después” o “para otro momento”, eso es lo que quizás todavía nos esté haciendo falta a la hora de considerar situaciones y evaluar posibilidades.

La clave no está tan lejos. La clave no hace falta buscarla en estado hipnótico. La clave no se encuentra “explorando vidas pasadas”, ni leyendo una colección completa de libros, cualesquiera que éstos sean. La clave (o llave) está en uno. Vive en uno. Se esconde en uno.

Fue escondida por uno mismo.

¿Cómo salgo de ésta?  

Este es un camino no tan sencillo, quizás no tan manifiesto. Pero no imposible. Este es un camino que conduce a la clave, y con esa clave o llave en la mano, hemos de poder abrir la puerta que nos conduce a estar un poco más en paz con nosotros mismos, al conocernos o reconocernos.

Esa puerta está cerrada, otras, que quizás deberían estarlo, están abiertas de par en par. Reubicando situaciones y funciones en el fondo del alma, se pone de pie el más atribulado de los espíritus.

Entonces la voluntad, puede ser convocada a actuar. Pero para ello hay que tomar una decisión. Una decisión que debería dejar de ser postergada. Una decisión que debería ser traída desde ese futuro llamado “podría ser alguna vez” a un hoy llamado “aquí y ahora”. La decisión de tomar el toro por las astas. La decisión de ir a nuestro propio encuentro. Y la de salir tan afuera como nos quede nuestro propio interior.

Es que nuestra interioridad nos guarda secretos insospechados. Nos pone aparte de aquello que si estuviera a nuestro alcance, cambiaría la forma, el punto de vista, la manera de percibirnos y la de percibir qué es lo que verdaderamente nos está pasando.

Una buena manera de escuchar nuestro mensaje interior es la que se logra en el contexto de un enfoque homeopático de las situaciones del diario vivir. El tratamiento con homeopatía nos lleva a dejar de ser víctimas de nosotros mismos para asumir plenamente un mejor control de lo cotidiano.

 

 

Dr. Sergio E Pereira Vitale
Médico homeópata unicista
Medicina antroposófica

 

 

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