Asma  
 
Es la obstrucción transitoria, y por lo tanto reversible, de las vías aéreas: bronquios y bronquiolos.
En niños y jóvenes pueden darse ataques asmáticos de tipo alérgico. Influyen sustancias diversas: polvo, polen, pelos de animales, plumas, ácaros. También la crisis puede presantarse frente al cambio de tiempo, disturbios emocionales, irritantes inhalados.
El cuadro incluye: falta de aire, tos, sibilancias, taquicardia, palidez, palpitaciones, ansiedad. En casos más graves, podrá haber somnolencia y tendencia al desmayo.
Los niños con periódicos ataques asmáticos ven alterados el crecimiento y desarrollo físico.
Desde la medicina convencional, se proponen fármacos broncodilatadores, corticoides, nebulizaciones con drogas adrenérgicas.
Si usted encuentra a una persona en plena crisis asmática, jadeando, con los síntomas ya descriptos, y con la cara color azul, llame a un sistema de emergencias médicas, dele todo el aire que pueda, y si tiene a mano un "puff" (broncodilatador)  aplíqueselo.
Existe riesgo, en estos casos, de que los músculos respiratorios se agoten y se necesite un respirador artificial, por lo tanto la internación es urgente.
El tratamiento homeopático consiste fundamentalmente en el medicamento de base o constitucional. Este propicia las condiciones de equilibrio emocional, y físico y consigue espaciar las crisis, y hacerlas menos intensas.
Para aquellos casos en los que persistan síntomas locales, existen medicamentos que cubren las modalidades, formas de presentarse, de los mismos. Algunos son:  ars alb, ipeca, antimonium, y hay más.

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