Duelo

 
Ante la pérdida de un ser querido, persona, animal u objeto, la reacción que  se puede tener es la de hondo pesar, tristeza.
Pasado un tiempo, la persona se adapta a la vida sin el ser amado.
La reacción inicial puede ser la negación a la pérdida; puede haber una mezcla de emociones complejas: como culpa (a no haber estado cerca de la persona o hecho lo suficiente) y enojo (que el hospital o el doctor no hicieron bastante, que la persona no tenía ningún derecho para morir, etc.). Entonces se agrega un cuadro depresivo.
El proceso entero de adaptación es lo que se denomina duelo, y puede demorar de uno a dos años, con alguna reacción dolorosa en cada aniversario.
Pero si pasado ese tiempo, ese hondo pesar persiste, decimos en Homeopatía que la persona está inconsolable. Y lo tomamos como síntoma.
Desde la medicina convencional, surge como solución la toma de antidepresivos o psico terapia.
La Homeopatía Unicista es capaz de actuar aquí mucho más profundamente ya que a través del medicamento de fondo, basado en la causalidad y el estado general de la persona, la lleva al equilibrio mental y físico, y puede ponerle el broche final, a la situación de angustia persistente en el tiempo, trocándola en sereno recuerdo.

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